viernes, 2 de noviembre de 2007

Campeón de la Afición

Ayer fui a cenar. Sí, lo admito. Y admito que no fui con acompañantes habituales. Pudo vérseme salir de mi apartamento, reunirme con dos hombres en una cafetería, recibir a un tercero, subir de nuevo al apartamento y bajar pasados diez minutos, para abandonar la zona en un coche que no es mío, camino de un restaurante en un barrio alejado del centro.

Durante la cena no se pudieron tomar imágenes, al estar bien situados en el interior del restaurante, pero a la salida se me vio charlar animadamente con otras personas desconocidas por el público. Después, en el mismo coche de antes y acompañado por dos hombres y una mujer, regresé a mi apartamento, al que subí solo.

Hay crisis en mi relación, seguro. Es más, la separación ya es un hecho, y la prueba son las imágenes del día siguiente, acudiendo solo a un spa urbano. Vayamos más lejos: quizá esté cambiando de orientación sexual y pasando una crisis económica, a la vista de mis compañías, los sitios a los que voy a cenar y los coches en los que me muevo. Tendré que vender una exclusiva, me temo.



















Foto que lo prueba todo.

¿Se imaginan que su vida privada fuese contada así a diario en televisión? Su vida privada, o lo que el “periodista” (con perdón) imagine, claro. Entonces, en un momento dado, te das la vuelta y le partes la cara a golpes al “reportero” (con perdón), al tiempo que le obsequias con insultos de todo tipo en referencia a familiares de primer grado. Esa gente (con perdón) de las cámaras y los cuadernos te gritarán, te dirán “por favor, por favor” o que están haciendo su trabajo, y toda España te verá cómo golpeas con un ladrillo a dos “pobres periodistas”. Nota: yo aplaudiré con las orejas, si eso sucede.

O tal vez ustedes prefieran no decir nada, mudarse a otro país, intentar esquivar el tema, y dar por zanjada la (inexistente) relación con los “periodistas” (con perdón). Oh, gran error, pasarían ustedes a ser considerados como antipáticos, tontos, imbéciles, engreídos, etc… ¿Les suena de algo? Empieza por Fer y acaba por Onso.















Mira que tener que venirse aquí...

El otro día pude escuchar la crítica más absurda en el plano personal hacia Fernando Alonso que jamás haya existido: no haber celebrado su primer título en la Plaza del Ayuntamiento, sino en la Plaza de la Escandalera, Oviedo. Sobran aquí las explicaciones logísticas sobre esto, evidentemente. Me duele contarlo, por respeto y cariño extremos hacia quien dijo esto (probablemente si lo pensase no lo volvería a decir). Y lo más cojonudo, críticas en lo personal desde quienes reconocen no tener ninguna afición por el deporte de la Formula-1. En lo personal, como si le conociesen de toda la vida. Es más, como si un piloto de Formula-1 tuviera que comportarse de una forma estándar, o como un "famosomierda" más.

¿Tanto daño ha hecho la televisión habitual en España? Reconozco estar asustado con la catadura moral de la mayoría de la programación en las cadenas privadas españolas… Piensen que son años sin verla, y así, de sopetón, uno se sorprende y siente pavor. Pero pensé que esas cosas no afectarían tanto a la gente como para exigir de cualquier personaje público un comportamiento políticamente correcto de cara a las cámaras ajenas a su trabajo. A ver, esta frase quizá me ha quedado algo larga: ¿por qué alguien que se gana la vida de una forma que le convierte en personaje público ha de estar obligado a ser políticamente correcto con aquellos que no tienen ningún interés por su actividad profesional? Imagino que será porque tienen interés por su vida privada. ¿Por qué? ¿Qué derecho tienen a sentir interés por la vida privada de alguien? ¿Qué derecho tienen a pretender inmiscuirse en ella? ¿Y cómo se atreven a criticar lo nada que conocen de esa vida privada, extendiendo las críticas a lo deportivo? Ojo, a lo deportivo pero sin tener ni pajolera idea de ese deporte, faltaría más.















Creemos que se divorcia, como mínimo, la imagen lo deja claro.


¿Les ha parecido interesante o trascendente la introducción del artículo? Es que si quieren les cuento que he desayunado cuatro tostadas, que luego he puesto una lavadora (de color) con detergente Ariel, y que una vez tendida la ropa me he duchado con un champú de Kerastasse y gel Sanex. Perdón, pido perdón públicamente por usar gel Sanex y no un jabón de Hermès con aroma de naranja verde. Ya ven, soy humano y uso Sanex, piel sana.

“Es que es un imbécil”… “A mí me cae mal”… A él le cae mal, con dos cojones. ¿Pero qué demonios te va a caer mal alguien que no conoces? Ah, claro, porque una vez tuvo la desfachatez de decir una verdad entre otras 1.000, pero como esa verdad era “negativa”, del resto de cosas que dijese o hiciese desde entonces sobre la pista o fuera nos olvidamos. Por eso ya cae mal. Pues vale, que caiga mal, punto. No admitiré nunca ninguna otra crítica en competición, ante tamaños argumentos. "Es que será buen piloto, pero le pierde ser tan bocazas". Claro, claro... ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra? O dicho de otra forma, ¿por qué tendría que ver?

Hace unos días Fernando fue recibido en el Ayuntamiento. Todo el mundo lo pudo ver por televisión. Yo estuve allí (nota para la prensa: iba acompañado de una mujer y una niña, investiguen). Desde luego, qué mal cae Fernando Alonso… Critiquémosle: "no ha ganado y aún así sale a saludar, menudo fantasma, ¿quién se creerá?"
















Anda, que éste... ahí saludando, será creído...

¿Quién se creerá? ¿Con qué derecho alguien se permite el lujo de decir semejante sandez sobre un deportista que, a la vista está, es adorado por mucha gente? “Pues yo no lo haría”. Claro, normal, lógico, porque no son campeones (perdón, bi-campeones) del mundo de Formula-1. Porque no son nadie, y él, como es alguien, ahora resulta que no puede decir o hacer ciertas cosas, aunque éstas no afecten en absoluto a la gente. Nos hemos vuelto totalmente papanatas, hasta el punto en el que alguien tiene que justificarse por cada cosa que haga o diga, y más si encima te llamas Fernando Alonso. "Yo no soy racista, que tengo muchos amigos negros, pero...." "Y te lo digo yo, que tengo muchos conocidos homosexuales, pero..." Si al menos fuesen justificaciones como las de Faemino y Cansado, cuando aquello de "yo no es por chulear, pero a mí me gustan mucho las madalenas", pues vale. Pero no. Corren rumores de que Alonso dijo cuatro tacos el otro día por quemarse con el agua de la ducha. Será chulo...

Durante el último Gran Premio de la temporada, retransmitido para el público justo debajo de mi apartamento ovetense, pude tomar una fotografía que justifica absolutamente todo lo que se pueda decir a favor de Alonso, y además echa por tierra todas esas críticas absurdas hacia su persona. Esa pancarta decía: “Fernando, gracias por hacernos felices”.
















Fernando, has de hacer una cosa muy importante si te quieres reconciliar con la gente que no te traga en España: pedir perdón por existir. Efectivamente, has de saber que, por lo visto, si en España te conviertes en alguien conocido, y/o manifiestas opiniones que son contrarias a algunos, aunque a éstos les dé totalmente igual tu trayectoria profesional, has de pedir perdón.

No creo que tenga nada más que decir. Enhorabuena. Y al que le fastide, ya sabe lo que le queda. Es más, espero haberme convertido yo también en un bocazas, que es algo que se le suele llamar a menudo a Alonso. Lo que no pienso hacer nunca es callarme mis opiniones sobre esa pandilla de degenerados buitres que se hacen llamar periodistas y que se creen con derecho a todo, a absolutamente todo. Y que encima lo hacen con un chaval que siempre fue discreto y que, ahora, no es parco en elogios para la afición, precisamente. Es decir, para aquellos que realmente importan. Por eso este año es el Campeón de la Afición.

Se le echa en cara el haber dicho aquello de "nunca nadie me apoyó para llegar a donde llegué", cuando ganó su primer campeonato. Curioso que quienes le critiquen por eso... nunca antes hubiesen oído hablar de él.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena, Sr. Vickerman. Por fin alguien expresa con corrección, sensatez y criterio lo que, estoy seguro, pensamos la gran mayoría.
Apoyemos a nuestro CAMPEON y hagamos oir nuestra voz para callar la de, como usted los llama y yo también, "esa pandilla de degenerados buitres que se hacen llamar periodistas".
Por cierto, los verdaderos periodistas deberían hacer algo o pronto se verán ahogados en tanta mierda (con perdòn).

Dorine dijo...

Hola Conde,

Lo peor no son estos "periodistas", creeme, sino mi compañera de trabajo! De los periodistas puedo pasar, dejo de leer el articulo o dejo de prestar atención a la tele...pero de mi compañera que hago? En mis momentos mas basicos me gustaría defenestrarla simplemente y en mis momentos mas diplomaticos me gustaría rebatir sus argumentos. Y es que no puedo con ella cuando la oigo decir por telefono que lo único que quiere es que se estrellé, que se vaya en la cuneta, que le caiga encima todos los males del mundo...y yo pues...siempre ganan mis instintos básicos irrealisable!

Anónimo dijo...

De la televisión mejor ni hablar y sobre los que se hacen llamar “periodistas” , decir q demuestran dónde está el nivel educativo en esta país, tener educación no es sólo haber pasado unos años por la universidad.

El Conducator General Adjunto dijo...

Lo ha expresado V., querido Conde, con una perfección tal que, cuando en lo sucesiva haya de expresar mi opinión acerca del tratamiento que la periodistocracia patria ha hecho del pobre Fernando Alonso, le remitiré a esta dirección. Suyo, Hans.

 
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