martes, 15 de mayo de 2007

Sofitel Astoria, Bruselas: timo a la europea

Aprovechando unos días libres inesperados a finales de agosto pasado, me fui a disfrutar de mi coche y a conocer Bélgica. Mirando alojamiento en Bruselas, caí en el error de buscar un hotel tipo “Palace” y no leer críticas de otros viajeros. Así, en la web del grupo ACCOR, vi este Sofitel Astoria con un buen aspecto, acogedor, palaciego antiguo, cuatro estrellas, supuestamente céntrico, supuestamente con un excelente servicio y la calidad que puedes esperar de un hotel de alta gama de la marca Sofitel.

Llamé para reservar, y la persona que me atendió me aseguró que en este Sofitel se había quedado en su día la Reina de España para no sé qué evento. Tras haber estado alojado allí, tengo dudas de si fue la Reina Sofía… o si en realidad fue María Eugenia.




















Claro, te lo ponen así y te lo crees...

Primera impresión: no está en el centro. 10 minutos a pie para llegar a la parte vieja (e interesante para el turista básico) de la ciudad, por una calle de aceras estrechas y con mucho tráfico. El edificio tiene una bonita fachada antigua, pero luego por dentro parece todo más de falsete que otra cosa.

El portero-aparcacoches: la inutilidad plena. Habría preferido encontrarme con una máquina expendedora de refrescos, la verdad, o un radiador victoriano. Si alguien aparca un coche extranjero delante del hotel, lo primero que ha de pensar el portero es “aquí llega un cliente”, y acercarse, ayudar con el equipaje, ofrecerse para aparcar el coche… vamos, lo típico. Sin embargo, este sujeto se limitó a mirarme mientras yo aparcaba, ponía la capota, me bajaba, sacaba la maleta, cerraba el coche, etc… Ni siquiera un “bonjour”. Es más, tras registrarme en el hotel, se negó a llevárselo al parking excusándose en el miedo que le daba rallarlo. Así que allí fui yo, con él acompañándome para guiarme, y sucedió lo insuperable: circulábamos con el techo y las ventanillas cerradas, pues no me apetecía andar abriendo y cerrando para 100 metros, y este sujeto no pudo evitar bajar la ventanilla y sacar el brazo cual makoki barriobajero. Creo que en realidad lo que quería era dar una vuelta en el coche. Una vez en el parking, desapareció de mi vista, quedándome yo solo para maniobrar, sin nadie que me guiase, y luego perdido en aquel patio interior sin saber cómo regresar al hotel. Lo dicho, inutilidad plena.

El resto del personal tampoco se iba muy a la zaga… aunque al menos los recepcionistas mostraban algo de interés o de ganas. Eso sí: “habitación 329, tercer piso, el ascensor allí”. Frialdad absoluta más propia de un Holiday Inn que de un 4 estrellas como yo me lo esperaba. Y hablando de la recepción, excesivamente jóvenes e inexpertos, que malamente acertaban a situar el hotel en el mapa o a mostrar indicaciones para ir al Atomium, por ejemplo. Y en la salida, tres cuartos de lo mismo. Tan sólo pedir la tarjeta de crédito, firme aquí, gracias… ni “buen viaje” ni nada. Y tampoco tienen servicio de conserje, así que no vean la gracia que me hizo que un chavalín me indicase sitios para ir de “shopping” por Bruselas. Venga, hombre, que vivo en París, no voy a irme de tiendas por Bruselas…
















En fotos pequeñas se ve bien, la realidad es muy distinta.

¿Y la habitación? Un zulo sucio, viejo, ajado, con vistas a la nada, con un cuarto de baño antiguo cuya cutre ducha perdía agua por todas partes, y en el que el water me obsequió con una cisterna en mi mano en el momento de tirar de la cadena. No llamé a recepción, claro, preferí arreglarlo yo mismo y “seguir tirando”. La cama era confortable, no obstante, dado que es un equipamiento Standard y “estrella” de la marca Sofitel, en una copia de los Ritz-Carlton y su Heavenly Bed. Las almohadas, sin embargo, dejaban mucho que desear. Ah, la cama sería cómoda, pero no llegaba a ser queen-size, como prometían. Me llamó mucho la atención, además del pobre equipamiento de la habitación, la capa blanquecina de polvo que cubría la parte superior del minibar. Eso no se crea en un par de días sin limpiar, precisamente. Una auténtica vergüenza.

Ah, el desayuno se sirve en un restaurante sin luz, tristón a más no poder, con un servicio más preocupado por terminar y limpiar mesas que por otra cosa. No me pareció malo en temas de productos y tal, pero… nada que ver con el desayuno agradable que esperas en una mañana de verano.

En definitiva, un robo. 200 euros por una estancia absurda. En vez de haber ido a ese hotel, debería haberme quedado en un 2 estrellas básico, cuyo coste sería la mitad, pero cuyo valor probablemente sería equiparable. Sin buen servicio, sin Spa, sin piscina, sin saber si había gimnasio, sin acceso a Internet (!), con un parking por el que me cobraron la friolera de 20 euros (parking descubierto, ojo, y del que se eximen de cualquier responsabilidad, con dos cojones)…. “habitación 329, tercer piso, el ascensor allí”. Por cierto, un ascensor viejo y sin puertas de seguridad. ¿Es eso legal hoy en día?




















Esta es la foto que deberían poner, pues muestra perfectamente la realidad de ese hotel tan desfasado.

Nunca, repito NUNCA, volveré a ese hotel, y me planteo el volver a pisar un Sofitel. La verdad es que debí de haber cancelado la reserva nada más ver el servicio del aparcacoches o la habitación, con buena discusión con el “Duty Manager”, liarla bien, e irme a otro lado. No sé, quizá no tuviese el cuerpo para ello, pero de todo se aprende y no me volverán a pillar.

Precios: unos 200 euros entre pitos y flautas.

Sofitel Astoria, Koningsstraat 103, rue Royale, Bruselas, Bélgica.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Interesante tu blog.

¿Podrías comentar el mejor hotel en el que has estado?.

Anónimo dijo...

¿Trabajas en un hotel?.

Saludos.

Andrew Vickerman dijo...

Oficialmente yo no trabajo. Sobre el mejor hotel en el que he estado... lo pondré.

Gracias por leerme.

Francisco Miranda dijo...

Tendrías que haber visto el Sofitel de Burdeos.

Estuve una noche y aluciné a colores con toda la decoración y el mobiliario estilo años 70.

Estaba cuidado pero ya no cumplía con los estándares. Luego vimos que lo remodelarían pocos meses después.

Por cierto que en el desayuno había cosas muy ricas pero nada caliente. Con esa experiencia no me vuelven a pillar en un Sofitel.

Andrew Vickerman dijo...

Acabo de pasar una semana en Marruecos. Frente a nuestra casa, un Sofitel... Pensamos cenar ahí una noche, pero una pasada por Internet y no leímos nada bueno. Realmente en esa marca tienen un problema...

Sin embargo, en París está el Sofitel "Le Faubourg", al ladito del Crillon, y es un sitio sin duda excelente, moderno, cuidado y bien situado.

 
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