lunes, 14 de mayo de 2007

El Perfecto

Les hablaré hoy de un tipo de persona bastante peculiar. Seguro que conocen ustedes a alguien parecido, o incluso puede que se sientan identificados con la descripción. Se trata de El Perfecto.

Generalmente de una gran capital española.

Practica deportes: fútbol habitualmente, ha jugado al tenis y al squash. Sin embargo, se ríe de quienes practican algún otro deporte, como el skate o el ciclismo. Incluso podría llegar a llamar juego de nenas al golf. El Perfecto es superior a todo eso, que considera banalidades. Como juega al fútbol y es de una gran capital, es aficionado al gran equipo de turno que siempre gana.

Estudia o ha estudiado ciencias. Para El Perfecto, todo lo que no sea científico es mierda para ignorantes. Todo tiene una explicación matemática, y lo que no, es porque es basura creada por alguien que "no tiene ni puta idea". Porque esa es su frase preferida: no tienes ni puta idea, seguida de explicaciones imposibles que sólo a él interesan.

Imposible aguantarle en una conversación múltiple en la que salga un algo artístico, pues sentará cátedra como sea, pasando cualquiera que esté en desacuerdo a no tener ni puta idea. Él es el que mejores fotos hace, el que mejor escribe, el que mejor pinta... porque es Perfecto. Lástima que nunca haga ninguna de esas cosas, pues son pueriles y dignas de entretenimientos para gentes simples.

Su máxima: El mundo avanza gracias a las ciencias. Las letras y artes sirven para entretenernos.

Trabaja en el mejor trabajo y gana más dinero que tu. Su novia está buena, sus padres tienen dinero, sus suegros aún más. Aún así, conduce un coche racional y eficiente.

Viste de forma clásico-hispánica, sin ser ni pijo ni fashion. Zapatos normales, a veces náuticos, pantalón normal si acaso de pinzas, camisa y jersey. No obstante, él no compra ropa, algo que considera una tontada propia de infraseres. El Perfecto es tan inteligente que no puede perder el tiempo en ello. De hecho, siempre ha tenido el mismo aspecto perfecto.

De la misma forma, ni cocina ni entiende de cocina. El Perfecto gusta de una gastronomía popular, en la que el comer bien es comer mucho. Bebe la cerveza local, despreciando las otras, y no dudando en soltar "no tienes ni puta idea" aunque esté hablando con el mismísimo Michael Jackson (no, no es ese Michael Jackson que pensáis). El vino es una gilipollez basada en mercadotecnia, y los nuevos aficionados al vino son puros snobs. Evidentemente El Perfecto no necesita de esas cosas.

Como buen estudiante de ciencias, entiende de ordenadores. Su ordenador siempre es perfecto y racional. Cualquier estridencia es una gilipollez, cualquier producto básico es una mierda. Tiene página web, y aunque ésta sea horrible y nadie la visite, a él le sirve. A fin de cuentas una web no ha de ser bonita, sino práctica y rápida. Hace ya muchos años fue capaz de instalar un servidor en casa, y todos sus aparatos están perfectamente interconectados. Además, ha sido capaz de montar ordenadores para amigos, o en el coche con instalaciones profesionales hechas en el garaje de casa.















Ahí, ahí, a comprar tirafondos....


Porque esa es otra... el bricolaje. El Perfecto adora el bricolaje, pues no deja de ser una afición manual pero con un final tangible y útil, además de basarse en principios matemáticos y físicos. Hace vallas para el jardín, instalaciones eléctricas, construye unas escaleras. Los productos finales suelen funcionar, aunque su estética sea nula y anodina. El Perfecto se ríe de quienes no son capaces de "bricolar" nada y/o prefieren pagar el producto terminado.

Hablando de pagar, El Perfecto siempre encuentra los mejores precios y la mejor calidad. Nuevamente se ríe de quienes compran a precios altos aún sabiendo que comprando a precios bajos en la web obtendrás el mismo producto tras esperar unos días. El Perfecto tiene la mejor tarjeta de crédito, la que más descuento le hace y la que más cash-back le proporciona. Y en el banco de toda la vida. Por supuesto es una Visa Gold ahora que tiene posibles. Porque El Perfecto siempre ha tenido la tarjeta de la biblioteca que le dejaba sacar libros, la de la Universidad que le daba descuentos, y la Visa Joven con la que recargar el móvil en su época pre-teen.

El Perfecto desprecia cualquier cosa que no sea suyo, así como desprecia a toda la gente que no comparta sus aficiones. De cara a la galería los mira con condescendencia, pero la realidad es una superioridad tal que le sirve para su afición favorita: reírse de los demás, mientras apostilla su frase "no tienes ni puta idea".

Lo peor de todo es que, encima, suelen triunfar en la vida. O eso creen. Y son felices. O eso parecen.

No creo que haya personaje más detestable, pues, que EL PERFECTO. Bueno, puede que sí, pero hoy me apetecía meterme con ellos.

5 comentarios:

Monstre dijo...

Pero, El Perfecto ¿nace, o se hace'?

He perdido buenos amigos por convertirse en Perfectos.

El éxito profesional y autoregocijo les han subido en una nube de la que no quieren bajar, y todo aquel que no la alcance, no merece de su atención.

Estos se han hecho, pero, ¿también nacen?

Quizás, pero puede que el que se hace sea más perfecto si cabe.

Anónimo dijo...

Buena descripción de un tipo de gente que, por desgracia, está cada vez más entre nosotros.
Qué pasa con los humildes? los altruistas? los bonachones o los tontitos que hacen cualquier cosa agradar a los demás?

Te has dejo describir la "situación" que crean cuando algo les va mal, o cuando tienen una confrontación con alguien!

Anónimo dijo...

El perfecto es relativo. El imperfecto acusador es visto como un "perfecto" primario por el perfecto acusado en primer lugar.

Anónimo dijo...

Pfff, acabas de describir a la perfección mi vecino....

Anónimo dijo...

esto me suena a...

http://es.youtube.com/watch?v=riYs74kGqFU

Un saludo.

 
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