lunes, 16 de febrero de 2009

Aceites

A día de hoy, en diferentes recipientes en mi casa: aceite de girasol, para la freidora; aceite de oliva refinado 0,4º, par freír algo; aceite de oliva virgen extra marca Carrefour, porque me gusta y sale bien de precio; aceite de oliva virgen extra, variedad Cornicabra, un regalo; aceite de oliva virgen extra extremeño, varios litros, otro regalo; aceite de oliva virgen extra de variedad desconocida (por mí), marca Anta, de Burgos, otro regalo; aceite Dexelia ultra 5x30, especial de Mazda; aceite de oliva refinado ultra-frito, recién sacado de la freidora; aceite asqueroso de freír cosas en sartén, en frasco de cristal esperando el reciclado. También tengo mantequilla.


















Para ensalada de bielas.

Soy un tipo muy grasiento. Y, la verdad, hasta hace cuatro días sólo solía tener aceite de oliva refinado y aceite virgen, o a veces ni eso, sólo virgen, pero me van regalando y uno termina por acumular.

El aceite de girasol, si bien sólo lo he usado una vez para freír unas patatas, es un puro asco. Me planteo seriamente sustituirlo por el Dexelia, que seguro aguanta mejor las temperaturas. Pero creo que en cuanto empiece a freír pescados y demás, me resultará mejor que el de oliva. O eso me han dicho. Por el momento, lo que sí es, es considerablemente más barato. Pero huele mal.












¡Ni siquiera lubrica!

El de oliva refinado, así como el virgen genérico, es de Carrefour. Soy fan de Carrefour. Carrefourista extremo, de hecho. Tantos años en Francia me han convertido, y ahora vago por los supermercados buscando cosas que no existen más allá de en mi templo del avituallamiento. Y no es malo (el aceite, digo). De hecho es muy bueno. Y es bueno porque, además de estar bien (es decir, no fabricado con residuos de muebles, por ejemplo), sale aún mejor en cuanto a precio. Vaya, dos párrafos que los concluyo hablando de lo barato de las cosas. Me estoy perdiendo. Será el frío que pasé hace una semana en Eslovenia, que todavía no se me ha quitado. Esto no es normal en mí, partidario de los Supercars, esos automóviles diseñados para causar hambrunas y guerras en el tercer mundo, desertizar países enteros y terminar con todo tipo de recursos (incluidos los económicos de sus propietarios, cuando hablamos de supercars italianos).

Así que volvamos a lo procedente, que son las tres diferentes variedades de aceite de verdad, de esas que cuestan lo mismo que un vino.


















Cornicabra

La verdad es que la Cornicabra esta, que por lo visto está muy de moda entre el panorama “aceitil de luxe”, a mí me ha resultado un aceite de lo más insípido. Se ve que estoy acostumbrado a aceites más fuertes, con más sabor y consistencia, con más acidez y amargura. Éste no es así, pero resulta ser muy adecuado en dietas por su composición o equilibrio entre grasas y demás. Cabe decir que es una de las variedades más importantes en producción, con lo que imagino que buena parte de los aceites que se venden en el mercado llevan una buena parte de esta variedad. Pero a mí no me pareció nada extraordinario, nada que merezca la pena poner en una ensalada cuando se quiere apreciar ese sabor a aceite. De color más oscuro, el aroma se me hace demasiado maderero, y más que oler el zumo de una oliva, parece que hablamos del zumo del olivo en sí. Me van a disculpar que no pueda decirles la marca del aceite, pero es que me lo regalaron en una botellita genérica, sin etiquetas.












Estos no gastaron dinero en hacer buenas fotos del producto, sino en el producto.

Acopaex es una sociedad cooperativa que reúne a más de dos mil agricultores de Extremadura. En su división de almazara comercializa un aceite que es, sencillamente, exquisito. No destaca por un sabor afrutado intenso, o por unas características diferenciadoras extremas. Sencillamente es un aceite muy bueno, de los que se agradecen cuando se quiere saborear el buen aceite sin irse a por florituras extrañas. Claro que, cuando hablamos de 66 euros por una garrafa de cinco litros para el producto más barato que venden, por narices ha de ser buen aceite. Y vaya si lo es. Algo menos untuoso que el Cornicabra del que he hablado, sí resulta mucho más fino en sabor y aroma, mucho más equilibrado.

El aceite Anta no sé lo que cuesta, ni me importa. Tampoco sé muy bien dónde lo venden, aunque lo imagino. Me da igual, pues ha sido un regalo muy apreciado, y me quedo con eso. Pero no se vayan a creer que mis opiniones al respecto están influidas por el “acto regalil”, en absoluto. La realidad es que se trata de un aceite exquisito y delicado, un auténtico oro líquido. Donde el aceite extremeño se mostraba magnífico, este aceite burgalés se muestra igual, pero diferente. Porque es más dorado, porque es más fino, porque es más aromático. Y porque, también, es delicioso. Cómo será de fino y delicado, que baja a una velocidad estratosférica, ahora que me doy cuenta. Se me está acabando, y eso puede ser un serio problema.















No quiero escribir un artículo en el blog recomendando un solo producto de entre cinco. Evidentemente, el aceite de girasol puede ser dedicado a la lubricación de las cañerías del retrete, y cuando antes mejor, pero creo que cada aceite de oliva tiene sus usos. Qué duda cabe de que las comidas saben mejor cuando se cocinan con buen aceite. Es como lo del “vino de cocinar”, mejor sabrá cuanto mejor sea el vino, pero tampoco hay que exagerar y un aceite refinado de precio normal y calidad contrastada es perfectamente válido para todo tipo de frituras. De hecho, hasta el otro día en el que rellené mi freidora con eso amarillo transparente de girasol, siempre la tuve llena de aceite de oliva normal.

Pero, hablando de buenos aceites, de esos productos “gourmet”, que cada cual elija su preferencia. Yo sé que no me quedo con el Cornicabra, porque no me terminó de convencer, pero el resto… que vengan todos, aunque manchen. Eso sí, el Dexelia se lo dejo al coche. Por cierto, ya le toca un cambio de aceite… me echo a temblar.

Y, sin embargo, sigo poniéndole una nuez de mantequilla a mi arroz basmati.

1 comentario:

Leviatan dijo...

Viendo que se ha iniciado en el buen camino de los aceites, aprovecharé para hacer un poco de publicidad de mi tierra y recomendar un par de aceites:

Artajo
http://www.artajo.es/vistas/contenido/Artajo.aspx
En la variedad arbequina es un aceite excelente, ganador de varios premios y no excesivamente caro (todavía). Supongo que, de ser italiano, valdría tres veces más.

La Maja
http://www.aceiteslamaja.com/
El de la botella negra con letras blancas. Increíble su olor a hierba recién cortada. Una ensalada de pasta con un poco de albahaca y este aceite está a años luz de la misma con mayonesa.

Dudo que puedan encontrarse en Asturias, pero si alguna vez pasas por aquí...

Un saludo de un escharlamotoriano

 
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