jueves, 22 de mayo de 2008

Lo sabe todo... y conduce

No soy muy dado a personalizar mis críticas ni, por tanto, las entradas del blog, pero ayer la situación fue cuanto menos “acojonante”. Salir de casa dirección al trabajo conlleva atravesar media ciudad (lo que tiene vivir en el centro) y decidir si se va por la autopista o por la carretera antigua. Por motivos que no vienen a cuento, ayer tocó la carretera antigua.

De la Sabelotodo ya han podido leer una crónica hace algunas semanas. Por si no lo recuerdan, o por si yo no lo hubiera nombrado, dispone de un vehículo deportivo y prestacional, como evidentemente (no) es un Renault Clio dci. Sí, ella se lo cree, qué se le va a hacer. Lleva llantas de aleación…
















La máquina de la velocidad, con tambores detrás.

Salimos de la ciudad y embocamos una carretera de doble carril que a los pocos metros se bifurca, limitada a 90, y por la que la gente suele situarse en el carril que le convenga desde el principio, para evitar sustos, sorpresas o cualquier cosa. Cierto es que todos deberían de circular por la derecha, si aplicamos la norma a rajatabla. Cierto es que todos saben a dónde van, son muy pocos metros y no merece la pena andarse con cambios de carril injustificados.

Así, tranquilamente circulamos varios coches, hasta que por detrás aparece como una exhalación ella, adelantándonos por la derecha para al instante dar un volantazo y situarse de nuevo a la izquierda. No hablo de un cambio de carril lógico, sino de un puro e injustificado volantazo, que da más sensación de deportividad, imagino… ¿Velocidad? Unos 130, que para eso la carretera parece una autopista. No tarda en encontrarse con un lento bloqueándole el paso. Lento entrecomillado, claro, pues de 90 no baja. Los 300 metros que está tras él, no para de pisar el freno, sin separarse más de 10 centímetros del parachoques. Frenar en una carretera de doble carril equivale, en la mayoría de los casos, a no tener ni idea de cómo conducir, a no tener ni una pizca de previsión y, además, a carecer de cualquier tipo de respeto por el resto de usuarios de la vía.

Más y más freno, sobre todo cuando la carretera se limita a 60 y se acerca un cruce. El lento se desvía a la derecha, momento que aprovecha nuestro personaje para adelantar… en línea continua y en pleno cruce, con dos ovarios. Deberían de inventar un sistema radical contra este tipo de maniobras, como podría ser la amputación y posterior explosión de la cabeza. No es exagerado, es una mera eliminación de elementos no deseados, como hago en mi casa con las hormigas, o como se hace en la huerta con las naranjas podridas.




















¿Alguien gustaría de tenerlas en casa? Yo ya las he tenido... y paso.

Acelera como una posesa y pretende perderse en el horizonte. Lástima que la carretera no sea especialmente larga, y pronto se encuentra con una rotonda, a la salida de la cual, un nuevo coche la hace frenar. Yo, que he seguido a un ritmo constante cercano a los diferentes límites de la vía, no tardo en alcanzarla. En ese momento, aprovechando un trecho de línea discontinua, aprieta su pequeño motor para adelantar, justo antes de que el camión que viene de frente la aplaste como a una cucaracha. Enhorabuena, ha logrado un adelantamiento y llegará en primera posición al siguiente cruce. ¿Tiempo ganado? Unos 4 segundos.

Y es ahí cuando un nuevo vehículo parece estorbarle demasiado, así que no espera su turno y toma la desviación por el carril contrario, nuevamente acelerando. Durante un rato la pierdo de vista. La carretera es ahora estrecha y empinada, dentro de un bosque, una pista privada llena de curvas. Pero lo cierto es que es “mi pista”, y no perdono subir a buen ritmo, dando las curvas como mi coche merece. No tardo en alcanzar a verla entrando ya en el recinto, lugar en el que es frenada por un camión de transporte de vidrios. Se desvía para acceder al parking por el camino más largo, que pretende minimizar a base de acelerador. Yo espero pacientemente al camión, que al instante se aparta, y metros más adelante aparco mi coche.














Pero en gris plata, claro.

A la oficina llegamos exactamente a la vez. “¿No ves como no sirve de nada correr tanto?” le pregunto, inconsciente de mí. Con su mal carácter y su prepotencia habituales me responde de malas maneras un “¿de qué me hablas?”, que se podría traducir como un “cállate, gilipollas”. No es consciente de que yo haya venido detrás de ella. Como Dios, va a toda velocidad, jugándosela en cada maniobra, y no acierta a visualizar los coches que la rodean… ni mucho menos el mío, que es cuanto menos algo peculiar y que suele aparcar a su lado.

“Ah, no sé, yo conduzco siempre así, no tengo por qué cambiar”. Pues mira, monina, a ver si un día te das la hostia y dejas de dar por el culo con tu agilipollamiento… evidentemente no se lo digo, aunque lo piense.



















O relativizas, o acabas así con ella…

Así son, inconscientes, sabiondas, con un coche en absoluto pensado para ello, agresivas y siempre a la defensiva ante cualquier tipo de comentario, venga de quien venga. Lo siento, este tipo de gente me da mucho asco, me provoca repugnancia. Pena de Guardia Civil… aunque sólo fuese por la úlcera que le provocaría su reacción ante las verdades cantadas por la autoridad.

Como en la primera entrada, yo recomiendo mantenerse alejado. Como decía una crítica de un bodrio televisivo que leí hace años en un periódico, una película llamada “Samurai Cowboy”: La imposible mezcla de subgéneros que propone el título no nos incita a nada más que salir corriendo lo más lejos posible de semejante espanto.

Pues eso.

5 comentarios:

Juanjux dijo...

Te casarás con ella al final

Anónimo dijo...

Como coach personal tuyo, te recomiendo ofrecerle un tubo de vaginesil! ;-)

Anónimo dijo...

No puedes negar la evidencia, estás enamorado... y ella de tí. Tened una niña y ponedle mazda

Desmo dijo...

Lo triste es, que no es la única. La de salvajadas que he presenciado por avanzar un par de coches dentro de una caravana de diez. En fin... llegarán 9 metros antes.

Un saludo.

Anónimo dijo...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

 
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