No es que sea yo muy fan del autobombo y demás, pero lo cierto es que días atrás el blog cumplió su primer año. Y como esto es un blog, hay que hacer cosas de bloggers, entre las que se encuentra el proselitismo lectoril, la autocomplacencia, y evidentemente las autofelicitaciones mediante artículos cortos, insulsos y que a nadie interesan.
Por tanto, declaro esta entrada como totalmente inútil y aprovecho, además de para saludar a mis colegas parisinos y a Emma, que ya sabe lo que me regalará por mi cumpleaños dentro de unos días, para felicitarme por el año.
Felicidades, gracias.

Dicho lo cual, pasemos a otra de las facetas que tanto abundan en los blogs “de éxito”, como es el copypasta descarado de cualquier cosa con objeto de sumar entradas. Por tanto, yo copiaré algo y lo pondré aquí debajo, y así esta entrada ganará espacio. Posteriormente añadiré tres fotografías de nula relación con el asunto, editaré todo, daré un formato apropiado, y publicaré el artículo. Y después seguiré trabajando un ratito más, que siempre viene bien, aunque cada vez estoy más convencido de que un amigo tenía razón cuando me dijo que el trabajo embrutecía.
Saludos cordiales.
Saludos cordiales.

Luego de la invención del tenis por un comandante británico, el tenis se popularizo de manera inmediata en Inglaterra y el resto del mundo dando la entrada al mercado a los clubes de tenis. Estos eran muy populares entre la clase alta, los jugadores se reunían en el club y jugaban horas al tenis. Pero tenían un problema, el clima, de ahí nace nuestra historia del tenis de mesa.
Se cuenta que cuando llovía los tenistas no podían practicar el juego y se reunían en los finos salones que el club tenia habilitado. Un día por la decepción del clima entraron los jugadores a uno de los salones a jugar al billar y a estos ingeniosos hombres se les ocurrió: poner dos libros dividiendo la mesa de billar como la cancha de tenis, poniendo una cuerda en el medio y las raquetas eran cajas de puros, los hombres se fumaron todos los puros para poder jugar con sus cajas.
Se cuenta que cuando llovía los tenistas no podían practicar el juego y se reunían en los finos salones que el club tenia habilitado. Un día por la decepción del clima entraron los jugadores a uno de los salones a jugar al billar y a estos ingeniosos hombres se les ocurrió: poner dos libros dividiendo la mesa de billar como la cancha de tenis, poniendo una cuerda en el medio y las raquetas eran cajas de puros, los hombres se fumaron todos los puros para poder jugar con sus cajas.

Esta historia del tenis de mesa se origino en Inglaterra y luego de esta pequeña improvisación los ingleses comenzaron a meterse en el mercado y a inventar todos los elementos para que se practicara con objetos decentes. Las primeras raquetas en la historia del tenis de mesa tenían un mango bastante incomodo, ya que era muy largo y no permitía un buen movimiento. Tiempo después muchos países comercializaban con el popular “ping pong”, nombre que se le dio por el sonido que hacia la pelota.
2 comentarios:
Los bloques, esas cosas.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, la idea intrinseca expuesta es brillante, las posibles opciones en el desarrollo del tema son infinitas, la claridad del argumento es mayúscula, pocas veces he tenido ocasión de leer un tema tan ameno, con la longitud justa, con la métrica adecuada, sin florituras.
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